Autoconocimiento

¿Por qué empecé este blog…?

¿Por qué empecé este blog? Pues es una larga historia, pero se puede resumir, tranquilos. Hoy, escuchando la radio por la mañana, una oyente lanzaba la siguiente pregunta en una sección de opinión:

“¿Tener hijos hace que seas más feliz o por el contrario, menos feliz que antes de tenerlos?”

Pues esta pregunta me sirve para contaros por qué empecé este blog.

Tratando de responder a la pregunta: depende, yo no diría que te hace más feliz, si no que te cambia la vida. Y claro, ahora todos estaréis debatiendo si es para mejor o para peor, vuelvo a la inconcreción: depende. En mi caso, no es que me haya cambiado la vida, es que me ha conectado de nuevo con lo realmente importante de la vida. Que hay cosas que echo de menos de mi vida antes de tener hijos, algunas, pero la lección de vida que me han dado, no la cambio por nada.

Y es que tener hijos te conecta contigo mismo de nuevo, te remueve, bueno, te sacude. Y eso, muchas veces, duele. ¿Y cómo contestamos al dolor? No hay que buscar explicaciones muy rebuscadas, por muy racionales que seamos, somos mamíferos, y los animales heridos, responden atacando para defenderse. Y a partir de aquí solo tienes dos opciones, o descargas con lo que te está recordando ese dolor ahora (los hijos), y los haces responsables del mismo, provocando el mismo dolor en ellos, o reconoces heridas por cerrar de tu pasado, y te esfuerzas en seguir rascando para limpiar hasta lo más profundo, y en curarlas con mucho mimo hasta lograr cicatrizarlas.

A mi, tener hijos me ha hecho ser más auténtica, más yo que nunca, y es que dicen que las personas somos egoístas, que cada vez nos estamos volviendo más individualistas, y yo creo que eso no es cierto. Nunca he luchado por mí, lo que estoy luchando por mis hijos. Siempre he sido una persona muy flexible, que se adapta a todo, con el lema de “si tienes que elegir entre tener razón y ser amable, elige ser amable”, hasta que he tenido que defender los derechos de mis hijos. En este momento es cuando aparece “mamá leona”, y no permite que nadie les falte al respeto. Pero claro, “mamá leona” no entiende de amabilidad, casi ni de respeto cuando se trata de defender a su cría. Y aquí mi flexibilidad, mi empatía, mi necesidad de darle vueltas a todo hasta encontrar la coherencia, me da otro toque de atención. Si quiero respeto para mis hijos, yo debo darle respeto al mundo en  el que van a vivir.

Y en esta búsqueda constante de mejorar, de coherencia, de tratar de ser la mejor versión de mi misma, aparece la Disciplina Positiva. He de reconocer que al principio me resultó un poco chocante el nombre, pero decidí que quería conocer más sobre ella, y una vez que conocí más decidí que quería formarme para transmitir el mensaje, que a mi tanto me había ayudado, a otros padres. Una vez que profundicé más en ella, me dí cuenta que además de las herramientas que proporciona, lo realmente transformador es la actitud que promueve, y cuando se encendió esa bombilla en mi cerebro, fue cuando realmente empezaron a cambiar las cosas en mi familia. Y entonces supe que la Disciplina Positiva ayuda a los padres y maestros, pero tambien podía ayudar a los profesionales de la residencia de mayores en la que yo trabajaba a mejorar el trato con los usuarios, y que una vez comienzas a aplicarla a tu vida, te ayuda en todas tus relaciones interpersonales. Solo hay que estar dispuesto a reconocer las enseñanzas de Adler, que los seres humanos tenemos necesidad de conectar con otros seres humanos, de pertenecer a una comunidad, y de contribuir de forma activa a ella; y hay que estar dispuesto a iniciar el proceso de cambio profundo en uno mismo.

Y a día de hoy, ya no me choca el nombre, y no lo cambiaría por ningún otro. Y a día de hoy he descubierto que puedo defender mi razón, sin dejar de ser amable. Y a día de hoy he decidido que quiero ayudar a otras personas a sacar lo mejor de ellas mismas.

Y ¿quién me ha ayudado a encontrarme a mi misma, a desenterrar mi pasión, a animarme a luchar por mantenerme fiel a este mensaje y por lograr el objetivo de transmitirlo a todo aquel que esté dispuesto a oírlo?: Mis hijos.

Hoy quiero agradecérselo, y quiero alcanzar el compromiso con ellos de que voy a luchar por construir un mundo mejor para ellos, y que espero que nunca pierdan su esencia, y si algún día “se les despista”, que sepan que son capaces de recuperarla, solo hay que rascar muy dentro, sin miedo. A veces duele, pero finalmente repara.

 

6 comentarios en “¿Por qué empecé este blog…?”

  1. Me gusta tu valentía y tu actitud ante la vida. Te deseo lo mejor en esta etapa que has iniciado con la creación de este blog y te animo a seguir compartiendo con todos nosotros las vivencias que puedan servirnos para hacer un mundo mejor. En hora buena. Nos vemos por las redes.

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  2. Gran motivadora, constante, atenta, observadora incansable enfocada en la mejora constante, implicada con el cambio de paradigma educativo… Gracias por guiarnos en este duro pero maravilloso camino de la crianza respetuosa. Gracias por ser pieza clave en nuestro desarrollo común.

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